horarios
Software de horarios, asistencia y nómina
Un turno por persona por día, cobertura que puedes ver, y una terminal en la puerta que alimenta el horario en lugar de contradecirlo. El horario alimenta el periodo de nómina, así que es un solo número y no tres.
Pinta la semana. Listo.
Un horario es un mapa de quién está dónde, no una hoja de cálculo con nombres. Toca un espacio vacío, pon las horas, elige a la gente, y cada turno que eso implica aparece de golpe.
Cada turno, donde toca.
Sala en cian, cocina en naranja, barra en granate. Las caras se apilan dentro de cada bloque, así ves quién entra sin abrir una lista.
Un turno empieza como un gesto.
Toca una franja libre, martes a las dos, y el rango se abre justo apuntando a las horas que querías. Arrástralo si quieres ser exacto.
Que se quede, en un toque.
Una vez, cada martes, o todos los días de esta semana. Eliges la cadencia y todo el tramo queda. Sin copiar y pegar, sin plantilla que mantener.
Siete tardes en un solo guardado.
Todos los días, de dos a seis, todo el turno de apertura. Guardas una vez y la semana se llena sola, y los huecos que ibas a encontrar el viernes se cierran ahora.
Lo que incluye
Cobertura de un vistazo
Quién entra, dónde están los huecos y qué turnos siguen sin cubrir, antes de que empiece la semana y no durante.
Asistencia desde la puerta
Las lecturas de la terminal se vuelven entradas y salidas reales, con los huecos reconstruidos desde el ritmo de cada persona y no adivinados.
Nómina que lee los turnos
Las horas aprobadas y los insumos de nómina salen de los turnos que de verdad se trabajaron.
Las bajas dejan de aparecer
Quien ya no trabaja se retira de horarios, para que sus turnos vacíos dejen de leerse como faltas.
Hora local, bien hecha
Un día es un día local. Los turnos no se recorren por zona horaria ni se borran solos.